Desvistiendo a Letizia

24 de Febrero de 2017

¿Quién no acertó?

Ya está. La visita de Mauricio Macri y su esposa a España  ha terminado. Anoche, en el Palacio de El Pardo, el mandatario argentino y Juliana Awada daban una cena, como anfitriones, en honor de los Reyes. Si bueno, es difícil de entender. El Pardo es Madrid, pero durante estos tres días ha pasado a ser territorio argentino, y en todas las visitas de estado, los mandatarios de los países invitados, se despiden con este tipo de cena.

Pero vamos, que en este viaje los dos departamentos de protocolo, tanto el de la Casa Real española como el de la Presidencia de la República de la Argentina, no han debido tener ni medio segundo para charlar un ratito. Si ya me sorprendió que en la ceremonia de bienvenida, la Reina y la Primera Dama argentina coincidieran en el color, lo de ayer no puedo entenderlo. O alguien no hizo ni caso al ‘dress code’ o no les dijeron cuál era. Mientras que doña Letizia eligió un vestido de cocktail, Juliana vistió de largo, tampoco era de gala, pero es que las dos juntas eran un verdadero despropósito.

Vamos a analizarlas por separado. Empezamos por la invitada, Juliana Awada. Primero, mis disculpas a la primera dama argentina. El vestido de ayer por la mañana en ARCO no era de Gucci, es decir, mi frase de que siempre va vestida en el extranjero de un diseñador de su país es real. El ‘look’ era de la firma argentina,  ‘Menage a trois’.

Para la cena de despedida en El Pardo, la primera dama argentina eligió un ‘look’ muy ‘gipsy’. No es mucho mi estilo, no me van los vestidos que no se sabe bien por dónde empiezan y donde acaban. Se tratada de una prenda cruzada, con mangas de volantes y una gran abertura en la falda, lo que dejaba ver las impresionantes piernas de Juliana. Me han gustado mucho los salones plateados con los que combinó el vestido y los pendientes XXL. Pero vamos, que yo veo este ‘look’ más para una noche de verano en Marivent, que para una cena de despedida en El Pardo.

Por su parte nuestra Reina brilló, aunque tal vez en exceso. Doña Letizia eligió un vestido corto (que es lo que indica protocolo en este tipo de cena) de lentejuelas y ‘strass’ en rayas black&white. No he encontrado el diseñador, pero yo creo que tiene la firma de Nina Ricci. Lo mejor del traje: el cuello realizado en tirantes cruzados por la espalda.

La esposa de Felipe VI lo combinó con unas medias negras super finas y los salones negros de charol de Hugo Boss. Puede que compensando un poco la cantidad de joyas que ha lucido durante esta visita de estado de los argentino, ayer volvió a su costumbre de sólo lucir pendientes, esta vez los los pendientes de diamantes negros de  De Grisogono, que ya le hemos visto en muchas ocasiones. Se veían perfectamente gracias a sencillo recogido en forma de moño ladeado. En la mano, aunque sólo se ve en esta foto y mal, la cartera de Burberry. Me hace gracia que doña Letizia decida ponerse un vestido a rayas el día que la Audiencia de Palma decide no enviar a la cárcel a su cuñado, Iñaki Urdangarín, ¿será otro mensaje oculto?.

Hemos terminado por esta semana intensa. Así que os hago la pregunta conclusión: ¿Quién os ha gustado más?.

  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest


131 comentarios

23 de Febrero de 2017

¿Significa algo?

Ya os he contado esta mañana que la Reina, en la cena de gala de anoche, lució los pendientes con los que se casó la Infanta Cristina con Iñaki Urdangarín en 1997 en Barcelona. Doña Letizia, nunca los había llevado antes, a pesar de estar a su disposición, ya que son parte de las llamadas ‘joyas de pasar’.

Pero me he quedado alucinada cuando esta mañana, en ARCO, la Reina se ha puesto los mismos pendientes que llevó la Infanta Elena en la suya… unas joyas que tampoco se había puesto jamás, y mira que son preciosos.

¿Que significa este gesto? ¿que nos quiere decir en uno de los peores momentos para sus cuñadas (Iñaki Urdangarín acaba de ser condenado, y seguro que la Infanta Elena lo está pasando mal debido a la unión que siente con su hermana)? ¿Es un guiño, un gesto de apoyo o más bien lo contrario? Ahí os dejo este interrogante, al cual no paro de darle vueltas desde que me he dado cuenta.

A ver si me dais la respuesta. Mientras, os cuento que esta mañana los Reyes han inaugurado ARCO con la compañía del Presidente Argentino, Mauricio Macri y su esposa, Juliana Awada. Para que no lo digáis antes que yo, retiro lo que dije en el anterior post, la Primera Dama Argentina no viste siempre de modisto argentino cuando viaja, falsoooooo… ya que está mañana en IFEMA ha lucido un ‘total look’ de Gucci. Se trata de un vestido camisero estampado y zapatos de la misma marca. ¡Me chiflan los zapatos!.

Por su parte, doña Letizia ha apostado por el minimalismo con un sencillo vestido armado en blanco, cuello chimenea con manga francesa, combinado con complementos ‘snake print’, tanto en los salones de  Magrit, como en el nuevo clutch de Lidia Faro que estrenó hace unos días. Yo apostaría por Hugo Boss, pero no lo sé seguro.

No voy a deciros cuál me gusta más, ya que mi mente sigue buscando la razón del tema de los pendientes, ¿habrá sido pura coincidencia? ¿Por que lo habrá hecho?

 

 

  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest


97 comentarios

23 de Febrero de 2017

Su Majestad, la Reina

Creo que os he contado alguna vez que cuando en un salón, como por ejemplo el de ayer del Trono del Palacio Real de Madrid, se espera a los Reyes, una persona de protocolo anuncia su llegada: ‘Sus Majestades, los Reyes’. Para que no pille a nadie desprevenido. Pues ayer, la persona encargada de anunciarlos tenía que haber dicho solo: ‘Su Majestad, la Reina’. Ayer la persona que entró acompañando a don Felipe en la cena de gala ofrecida al Presidente Argentino y su esposa, era la Reina Letizia, y recalco lo de Reina una y otra vez, porque lo vi claro, por primera vez en mucho tiempo, que cuando quiere, nadie le hace sombra.

La esposa de Felipe VI desplegó ayer un brillo único, que sólo nace de la historia de una Casa Real como la española, con historia y tradición. Doña Letizia sacó la artillería gracias al joyero real, a las piezas ‘de pasar’. La Reina lució ayer por primera vez, y por Dios que no sea la última, una corona. La tiara  llamada ‘Flor de Lys’ es lo más parecido a una corona que hay en el joyero de la Casa Real Española. Es un símbolo, pero sobre todo es de una belleza y de una majestuosidad, como ninguna otra.

La tiara de ayer tiene mucha historia detrás. Creada por la joyería Ansorena en 1906, fue un encargo del Rey Alfonso XIII para su futura esposa, la Reina Victoria Eugenia. Hasta 1983 no volvió a lucirla ninguna Reina, y esta fue doña Sofía en Suecia en una visita de Estados con Don Juan Carlos. Entre ambas soberanas, la Condesa de Barcelona la lució en la coronación de Isabel II, pero ella nunca llegó a reinar.

En esa tiara hay un siglo de historia, de ocasiones importantes en las que las Reinas españolas han querido demostrar el poder de una Corona como la nuestra.

Pero no fue la tiara las únicas joyas de pasar que llevó ayer doña Letizia. En sus muñecas los brazaletes gemelos de Cartier, dos pulseras idénticas realizadas en diamantes. Nacen de la corona de la firma francesa que Alfonso XIII le regalo a la Reina Victoria Eugenia por su boda. La corono dejó de gustarle a la bisabuela de don Felipe y esta le encargó a la misma firma que la desmontara y con los diamantes hicieran estas dos pulseras.

Los pendientes (bravo bravo bravo) también eran del joyero real. Están realizados con un brillante enorme y muchos otros alrededor, como detalle os contaré que con ellos se casó la Infanta Cristina el día de su boda con Iñaki Urdangarín.

Pero ayer estaba todo pensando. Porque el vestido, una preciosidad de Felipe Varela, en terciopelo negro, dejaba brillar las joyas, les decía todo el protagonismo. Pero no le quitemos mérito al traje. No muchas mujeres pueden enfundarse en un vestido lápiz en un tejido que no da de sí, y que es un guante. Con una pequeña cola, era perfecto para la noche de ayer. Sólo una cosilla, lo hubiera hecho en verde botella, color del que soy fan declarada.

Como manda protocolo, los mandatarios anfitriones deben lucir las condecoraciones que tienen del país del mandatario que les visita. Por eso la Reina llevaba la banda del Libertador San Martín, que le fue concedida en 2009 por Cristina Kirchner, que por entonces era la Presidenta de Argentina.

Pongamos una pega al ‘look’ de la Reina: los zapatos. No me gusta nada la elección de unas sandalias peep toe para una cena de gala. Debajo de ese vestido, al andar, se tenían que haber visto unos salones en ante, no los deditos de su Majestad.

En la cena de gala había otra protagonista, Juliana Awanda, la esposa del Presidente argentino, Macri. Pero no hubo combate, no hubo color… nadie se fijo en su vestido del argentino Gabriel Lage,  en rosa empolvado con bordados de cristales de Swarovski. Bonito, pero nada espectacular, sobre todo al lado de nuestra Reina. Eso sí, alabar de la Señora Macri que SIEMPRE que viaja viste de diseñador argentino, como tiene que ser.

Hoy tenemos ARCO y la cena de despedida… así que os veo un rato. Espero vuestras opiniones con muchas ganas.

  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest


109 comentarios

Por UXIA B. URGOITI

css.php